ZONA: Quart de Poblet (Valencia)
ARQUITECTURA: LOLA BATALLER — LUIS ARGEMÍ
FOTOGRAFÍA: MILENA VILLALBA – FOTÓGRAFA DE ARQUITECTURA
Rehabilitar la luz, respetar la memoria
El proyecto parte de una vivienda entre medianeras de dos alturas, con dos casas superpuestas y un patio prácticamente anulado por ampliaciones sucesivas. Con el tiempo, los volúmenes añadidos, los falsos techos y los tabiques habían ocultado las capas originales de la edificación, dando lugar a un interior oscuro, fragmentado y sin coherencia espacial. El primer paso de la intervención consiste en vaciar y depurar: eliminar todo aquello que no aporta valor y descubrir los elementos que sí merecen ser preservados.
Durante este proceso aparece un hallazgo tan inesperado como valioso: un túnel de la Guerra Civil que atraviesa la vivienda de forma subterránea. Lejos de ser una anécdota, este elemento refuerza la lectura histórica de la casa y la necesidad de intervenir con respeto sobre lo existente. Paralelamente, se abre el patio hasta su máximo potencial, recuperando su superficie y manteniendo únicamente el volumen con valor histórico, mientras se amplía una de las alas para alojar la cocina, que se convierte en una pieza clave en el abrazo de la vivienda hacia el patio.
La nueva organización se articula ahora en torno a este espacio central, configurando una auténtica casa patio. Se prioriza la llegada de luz natural desde distintas orientaciones, prestando especial atención al control de la luz Oeste mediante sistemas pasivos. Se aprovecha la inercia térmica del suelo para ganar confort en invierno y se definen estrategias de protección solar para el verano. La incorporación de un sistema de aerotermia y la actualización completa de los aislamientos permiten alcanzar una vivienda de alta eficiencia energética, con certificación A, confortable y sostenible a largo plazo.
En paralelo, la materialidad del proyecto se trabaja de forma cercana y consciente. Se seleccionan materiales de proximidad, con una paleta de colores sencilla pero contrastada, que subraya la estructura original de la casa. Las viguetas de madera, en perfecto estado, se dejan vistas y en su tono natural, aportando calidez y carácter. Los suelos hidráulicos recuperados de diferentes estancias se restauran y se relocalizan estratégicamente, convirtiéndose en piezas protagonistas que aportan color, memoria y singularidad al conjunto.
El resultado es una vivienda que pasa de ser un espacio caótico y sombrío a convertirse en una casa luminosa, ordenada y armónica, donde el patio, la luz natural y la selección cuidada de materiales construyen un nuevo presente sobre la huella del pasado. La intervención consigue así optimizar el patio, mejorar el comportamiento energético y devolver a la casa una identidad clara, serena y contemporánea, sin renunciar a la historia que la habita.
